Tabletas | Noticias | 24 JUL 2015

Movilidad: los orígenes del término

La movilidad incide de manera directa en el negocio de una empresa. Sin ir más lejos, en su productividad. Pero este término no siempre ha tenido el significado como lo conocemos en la actualidad. Ni mucho menos.

Los tiempos ayudan cada día a que más empresas adopten estrategias de movilidad en beneficio de sus negocios. Y no se trata de una moda ni de subirse a una tendencia en boga, sino de aprovechar los beneficios que ofrece la tecnología. Así, la necesidad de disponer de datos e información sin importar la ubicación ni el momento es uno de esos beneficios. Tabletas, teléfonos móviles y portátiles se convierten entonces en grandes aliados del trabajador para desempeñar sus tareas sin importar el dónde ni el cuándo.

Pero movilidad es un concepto que viene de años atrás, respondiendo así a quienes se refieren a él como un término de reciente aparición. Su relación inicial con el software, especialmente con las conexiones desde un equipo remoto a soluciones ERP, se ha convertido en una tendencia que engloba soluciones, aplicaciones para dispositivos móviles y estos mismos dispositivos.  Su posterior acceso desde la nube universalizó los accesos tanto desde cualquier equipo como del lugar o momento en que un trabajador decidía conectarse a dichas soluciones.

La evolución del término es imparable: hasta no hace mucho, movilidad era sinónimo de revisar el correo electrónico móvil o sincronizar la agenda del ordenador de la oficina con la del dispositivo móvil. Sin conexión, claro está, que para eso era necesario regresar a la oficina y disponer de la red necesaria para realizar dicha operación. Que las redes inalámbricas han cambiado por completo al igual que ha hecho con el mismo concepto de movilidad.

Por eso ahora entendemos por movilidad la posibilidad que nos ofrecen dispositivos tales como una tableta o ultraportátil para mantener reuniones online, realizar tareas a distancia y sincronizadas al momento y de manera instantánea. Y con un propósito hasta ahora imposible de alcanzar dentro de las empresas: la conciliación de la vida familiar y profesional de los trabajadores.

Todo con un propósito: optimizar e incrementar la productividad de los trabajadores.

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